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Barro tal vez


La arcilla habla también del agua. Se forma, se transforma y conserva las huellas de aquello que la atraviesa. Al tocarla, buscamos otras formas de leer el territorio: sus sedimentos, sus plantas, sus aguas y las marcas que dejan sobre el paisaje.


La arcilla como archivo. Sedimentos, plantas, agua y tiempo quedan inscritos en la materia. Al modelarla, exploramos una forma diferente de observar el territorio: no solo como paisaje, sino como algo que puede tocarse, transformarse y volver a leerse.