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Proyecto Visitantes


Proyecto Visitantes Cuencas 2026

Hay una corriente que nos arrastra hace años. Llegamos a vivir a la Comarca Andina en el verano de 2012 con un gran incendio, y sin darnos cuenta quedamos flotando en ese flujo de fuegos en el bosque. Con los años esa problemática se incrementó, y así como quién no puede percibir con el cuerpo los movimientos que realiza la tierra al girar al sol - pero sí intuir en la luz que lo rodea como se mueve el planeta- fuimos construyendo una idea de la complejidad de nuestros tiempos. El 9 de marzo de 2021 el fuego que vimos moverse en las montañas años anteriores inició un nuevo ciclo de grandes incendios de interfase que quemó cientos de casas, chacras y bosque nativo hasta llegar a pasitos de nuestro hogar.

Al cumplirse el primer aniversario del incendio del 2021, realizamos un pequeño ritual, en un tanque australiano que construimos en el ingreso de nuestra casa como reserva de emergencia, cercana a la hora que nos tuvimos que evacuar, sumergimos una de las mochilas que armamos en la urgencia de ese 9 de marzo. Quizás ese primer gesto fue la forma de percibir como esa corriente nos arrastraba de manera cada vez más turbulenta. Quizás, ver la mochila flotar nos dio la sensación de estar protegidxs por las aguas.

Este verano, nos tocó una vez más vivir el fuego desde muy cerca, el incendio que inició en Puerto Patriada quemó gran parte del entorno del río y lago Epuyén, y de esta manera podemos trazar una serie de acontecimientos y continuidades que transforman a la cuenca (Cuenca Lago Puelo) en archivo viviente que contiene sedimentos, fragmentos, ruinas de lo que fueron bosques, poblaciones y pinos mutantes. Paradójicamente, este archivo permanece oculto, la crisis del incendio pone a circular una fuerza impensada en la restauración de lo que había, intentando reconstruir casas y repoblar el bosque con pequeños árboles nativos y otros gestos reparatorios. Una vez más flotando en esta correntada, nos detenemos e intentamos leer signos que se desplazan junto a nosotres. Nos disponemos a reflexionar acerca del nombre de la cuenca, la palabra Puelo es de origen mapuche, su significado es agua del este, una toponimia que traza el flujo de estas aguas hacia el mar y un conjunto de ideas que intentamos descubrir.

La materia de esta cuenca gira hacia la noche, el lado opuesto a la salida del sol, podríamos imaginar esa condición como un tipo de sensorialidad, un tipo de experiencia sostenida por otro vitalismo. En este recorrido nos proponemos investigar en torno a ese nuevo ritmo nocturno que está atravesando la región, una experiencia situada y articulada de manera comunitaria que nos permita establecer lecturas sobre el territorio, así como también formas de cuidado y reparación para los diferentes habitantes de este ambiente.