Telegram de Las Cuencas Cuentan 2026
Cualquier cosa que puedan compartir con respecto a la experiencia de esta tarde es muy importante para ambos proyectos.
Los que:
- caminaron pueden enviar, textos, referencias, etc a: CICLO-global
Los que:
- pedalearon pueden enviar, textos, referencias, etc a: CICLO-local
día II
Algunas impresiones y pistas para seguir amasando en la residencia
- La ciudad tiene un ritmo voraz que nos hace creer que podemos llegar más rápido a los lugares. Pero el aceleracionismo no es magia, el barco se fue y tuvimos que esperar. Nos encontramos con la sensación de estar en un impasse mientras se concretaba la navegación, y en ese tiempo pudimos hablar, reunirnos en un espacio no pautado. Hablamos, nos reímos de nuestra torpeza, llegar tarde adelanto algunos cruces, genero complicidad.
- La navegación fue diferente a lo que me esperaba, la distancia con la costa no me permitía apreciar del todo a la ciudad, eso me gustó. Todo se hizo chiquito, como de juguete, una especie de ciudad a escala filtrada por el movimiento del barco. La complicidad de la espera nos acompañó, quienes no éramos de la ciudad preguntamos, intentamos armar el rompecabezas, las correspondencias entre lo que sabemos y lo que vemos. El frío del río se siente desde el principio del paseo, es muy difícil no caer en lugares comunes y pensar en la violencia colonial, los desaparecidos, la secuencia de destrucciones del lugar en el proceso de construcción del país ¿Cómo salir de esos lugares comunes sobre el riachuelo? Esos relatos son los que escuchamos desde nuestra infancia ¿Qué nuevos horizontes podemos trazar desde LCC? La charla de ACUMAR nos ofreció información muy fuerte sobre las posibilidades de reparación y regeneración de la cuenca, y también, sobre la descomposición que genera este proceso político que gobierna el país.
- Hoy construimos el fieltra de mayor tamaño de nuestras vidas ( para muches el primero), hay muchas cosas que estoy intentado procesar.
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La noche es de fibras, de lanas de la Vuelta del Río, del pelaje de seres que no saben de las fronteras del Estado Nacional o de Benetton. El fieltro y la tarea de construir estos textiles se incorporaron a nuestras vidas para habitar la diversidad de las patagonias y sus ecotonos, un abrigo más allá del orden de trama y urdimbre.
La noche es del agua, de la montaña, de los humedales, del desierto. La noche es puro pelaje que no sabe de fronteras. Fieltrar, la tarea de construir textiles rizomaticos, es un saber que nos enlaza, una invitación a compartir una experiencia sostenida por otro tipo de vitalismo. La noche es una espuma, el aire que necesitamos para atravesar la oscuridad dentro de pequeñas burbujas apretadas mientras la corriente nos arrastra de manera turbulenta. La noche y nosotres acá, en cheLa, somos vigías de otros territorios reunidos en una ronda. Alguien nos podría preguntar, ¿Por qué velas? Alguien tiene que velar, se ha dicho. Alguien tiene que estar ahí.
👆👆Para lo que viene durante el trayecto de la residencia 👆👆