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Días de recorrido junto a Elina Rodríguez (Chela)

Unos días antes de la llegada de Elina a la comarca andina nieva tres veces en una semana, es algo inusual para los últimos inviernos en esta zona de la Patagonia ¿Podemos pensar estas nevadas en los valles como un augurio? ¿Cómo impactará eso en nuestro encuentro? Nuestra vida en la cordillera patagónica nos hizo sensibles a estas señales, la presencia sorpresiva de un ave en nuestro camino, las formas de la lluvia, un particular silbido del viento, siempre son signos que nos guían. Escuchar estas señales requiere nuestra atención y libera a nuestros sentidos de la captura de lo cotidiano.

Cada vez que la nieve se hace presente el tiempo se recompone y la sensación de formar parte del lugar que habitamos aumenta, la nevada te arrastra hacia adentro y propone a la contemplación como un ejercicio de pulso sostenido. Los copos caen a una velocidad que no se corresponde a priori con la ley de gravedad y une mira, mira y mira. El peso de la nieve sobre los árboles que tocan el tendido eléctrico produce cortes de electricidad en todos los pueblos y el tránsito se reduce al mínimo. Estamos a oscuras en nuestras casas, y con la libertad de saber que todo puede esperar en el impasse del temporal. Estamos a oscuras, el pueblo completo está a oscuras por unas horas, el blanco hace que las escasas luces de las casas reboten y viajan por todo el valle, los límites entre los cerros, el cielo y las calles se hace difuso.

Las nevadas arrastran y recomponen nuestra experiencia temporal, una secuencia de reseteadas se produce unos pocos días antes de la llegada de Elina, una nueva visitante por unos días en la Comarca Andina. Entre nevadas cortamos leña y preparamos el taller para recibirla, para nosotres las visitas comienzan unos días antes de la llegada de les residentes y se prolongan más allá de sus partidas. Elina nos visita para poder conocer de cerca la propuesta que estamos desarrollando para LCC y poder dialogar sobre lo explorado y lo que viene por delante, tenemos pocos días y muchas ganas de compartir.

Ella llega y nos encuentra en este trance de la nieve, en una mezcla de expectativa por caminar al borde de ríos y arroyos de la cuenca y una sensación de contemplación profunda. Pensamos, ¿habrá advertido algo de esto? Ella también tiene un vínculo profundo con la nieve y los bosques, ¿habremos percibido algo de lo que se mueve en su interior? Hay poco tiempo para todo lo que deseamos hacer, salimos a caminar bajo la lluvia.